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Este blog es para ayudar a los Cristianos que saben que no deben pagar por su Salvación pero se sienten confundidos por la mentira de un diezmo en efectivo. Es ridídulo asumir que un novio le va a pedir 10% del ingreso a su prometida. De igual manera Jesús (El Novio) JAMÁS ha pedido que Su Iglesia (La Novia) le pagara un diezmo en efectivo. No existe manera de merecer el amor de Dios sin embargo El nos ama. Tal amor es incomprensible. Solo resta humillarnos y rendirnos a El sin pretexto alguno.

domingo, 6 de octubre de 2024

¿Interpretación Bíblica?

 Vea este mensaje en YouTube https://youtu.be/XDh7ZIofEBc

 Hola, soy el pastor Amos y este es el estudio: ¿Interpretación Bíblica?

 He sido cristiano durante la mayor parte de mi vida y siempre he sido condicionado a pensar y decir que nuestro acto de interpretar la Biblia es lo correcto.  Incluso mientras estaba en el instituto bíblico, recibí clases y libros sobre la interpretación bíblica.

 Este estudio explica que nuestro acto de interpretar la Biblia es totalmente incorrecto.  Sin embargo, quiero dejar claro que no me estoy refiriendo a traducir (Nehemías 8:8) o estudiar (Juan 5:39), los cuales debemos hacer.

 Deuteronomio 30:11a enseña: “Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti.”  Este versículo nos dice que la Biblia está escrita de tal manera que todos podemos entenderla.

 A lo largo de las Escrituras (especialmente en Proverbios) una y otra vez, Dios nos pide que entendamos Sus palabras.  En ninguna parte Dios nos pide que interpretemos Sus palabras.

 Entender e interpretar son dos palabras muy diferentes.  Entender significa percibir el significado de la información.  Interpretar significa explicar el significado de la información.  Cuando no entendemos algo, le pedimos al hablante que explique lo que dijo.  La única vez que buscamos una explicación de un tercero es cuando el hablante original tiene problemas comunicándose con nosotros.

 Ahora voy a ser directo y claro al decir que Dios no es un niño, ni está muerto, como para necesitar que nosotros “expliquemos” Sus palabras.

 Los únicos intérpretes asignados por Dios durante el Antiguo Testamento fueron los que interpretaban sueños.  Dios NO asignó intérpretes de Su Palabra.

 Durante los 400 años entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, los judíos desarrollaron tradiciones religiosas que no formaban parte de la Ley.  Por ejemplo: sinagogas, fariseos, saduceos, el Talmud e intérpretes de la Ley.

 Estos hombres afirmaban tener la capacidad de interpretar la Palabra de Dios.  Pero en lo que a Jesús concierne, Él siempre se refiere a los intérpretes de manera negativa, porque la posición de ser un intérprete de la Palabra no es una posición establecida por Dios.

 O sea, los intérpretes son creados por el hombre.  No todos somos intérpretes.  Pero el entendimiento viene de Dios y todos los seres humanos con mentalidad sana tienen la capacidad de entender.

 Ahora bien, según Jesús, la salvación viene de los judíos.  Entonces, si Dios no concedió a los judíos el privilegio de interpretar las Escrituras, ¿por qué nos va a dar a nosotros ese honor?

 Interpretar la Biblia no es una opción para nosotros los cristianos.  El único don de interpretación que se le ha dado a la iglesia es el que tiene que ver con hablar en lenguas.

 2 Pedro 1:20 es claro: “Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada.”  Por lo tanto, si a los hombres que tuvieron el honor de escribir las palabras de Dios no se les permitió ponerle su propia interpretación en ella; ¿Qué nos hace pensar que nosotros tenemos tal autoridad?

 Nuestras interpretaciones no provienen de Dios, provienen de la persona que interpreta.  Por eso es por lo que nuestras interpretaciones nos han llevado a errores que han resultado en muchas calamidades, divisiones, sufrimientos, esclavitud, muertes, cruzadas y guerras.

 Y nuestra intromisión interpretativa no es solo algo del pasado.  Hoy en día, millones de nosotros malinterpretamos la Palabra de Dios.

 Por ejemplo: Malaquías 3:10 dice claramente: “y haya alimento en mi casa.”  Ahora sé que todos entendemos el significado de la palabra “alimento.”  Es algo comestible y la mayoría de nosotros lo disfrutamos a diario.  No se necesita una educación para saber lo qué es el alimento.  No se necesita interpretación.  Es una de las primeras palabras que aprendemos.  Sin embargo, incluso hoy en día, millones de nosotros interpretamos la palabra “alimento” en Malaquías 3:10 como “dinero”.

 Jesús lo dejó claro cuando dijo: “El que lee, entienda.”  Mateo 24:15.  ¡Ojo!  El que lee; no el pastor, ni el maestro, ni el profeta.

 Por lo tanto, la Biblia es un libro que debemos entender, no interpretar.  No necesitamos actualizarla, porque Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos.  No se requieren cambios al texto, porque ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. (Mateo 5:18)  No se necesita ningún mediador que tome el lugar del que lee.  No necesitas un par de anteojos sagrados para percibirla.  No es necesario decodificar un mensaje secreto.  No es necesario salir y comprar el último libro sobre interpretación bíblica para entenderla.

 E incluso si un ángel desciende hasta nosotros del cielo y nos trae una nueva interpretación de la Biblia, que ese ángel sea anatema.

 Ahora, lo que se requiere de nosotros es obedecer la sencilla instrucción de Dios...

 El que lee, entienda.”

 Sencillo, lee y entiende.  Y si yo tuviera que añadir algo a eso, diría, disfruta.

 Gracias por escuchar.  Hasta la próxima, recuerde que, Dios le ama a usted, no a su dinero.

 Dios los bendiga.

 

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