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Hola, soy el
pastor Amos y este es el estudio: ¿Interpretación Bíblica?
He sido cristiano
durante la mayor parte de mi vida y siempre he sido condicionado a pensar y
decir que nuestro acto de interpretar la Biblia es lo correcto. Incluso mientras estaba en el instituto
bíblico, recibí clases y libros sobre la interpretación bíblica.
Este estudio
explica que nuestro acto de interpretar la Biblia es totalmente incorrecto. Sin embargo, quiero dejar claro que no me
estoy refiriendo a traducir (Nehemías 8:8) o estudiar (Juan 5:39), los cuales
debemos hacer.
Deuteronomio
30:11a enseña: “Porque este mandamiento que yo te
ordeno hoy no es demasiado difícil para ti.” Este versículo nos dice que la Biblia está
escrita de tal manera que todos podemos entenderla.
A lo largo de las
Escrituras (especialmente en Proverbios) una y otra vez, Dios nos pide que
entendamos Sus palabras. En ninguna
parte Dios nos pide que interpretemos Sus palabras.
Entender e
interpretar son dos palabras muy diferentes.
Entender significa percibir el significado de la información. Interpretar significa explicar el significado
de la información. Cuando no entendemos
algo, le pedimos al hablante que explique lo que dijo. La única vez que buscamos una explicación de
un tercero es cuando el hablante original tiene problemas comunicándose con
nosotros.
Ahora voy a ser
directo y claro al decir que Dios no es un niño, ni está muerto, como para
necesitar que nosotros “expliquemos” Sus palabras.
Los únicos
intérpretes asignados por Dios durante el Antiguo Testamento fueron los que
interpretaban sueños. Dios NO asignó
intérpretes de Su Palabra.
Durante los 400
años entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, los judíos desarrollaron
tradiciones religiosas que no formaban parte de la Ley. Por ejemplo: sinagogas, fariseos, saduceos,
el Talmud e intérpretes de la Ley.
Estos hombres
afirmaban tener la capacidad de interpretar la Palabra de Dios. Pero en lo que a Jesús concierne, Él siempre
se refiere a los intérpretes de manera negativa, porque la posición de ser un
intérprete de la Palabra no es una posición establecida por Dios.
O sea, los
intérpretes son creados por el hombre.
No todos somos intérpretes. Pero
el entendimiento viene de Dios y todos los seres humanos con mentalidad sana
tienen la capacidad de entender.
Ahora bien, según
Jesús, la salvación viene de los judíos.
Entonces, si Dios no concedió a los judíos el privilegio de interpretar
las Escrituras, ¿por qué nos va a dar a nosotros ese honor?
Interpretar la
Biblia no es una opción para nosotros los cristianos. El único don de interpretación que se le ha
dado a la iglesia es el que tiene que ver con hablar en lenguas.
2 Pedro 1:20 es
claro: “Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación
privada.” Por lo tanto, si a los hombres que tuvieron
el honor de escribir las palabras de Dios no se les permitió ponerle su propia
interpretación en ella; ¿Qué nos hace pensar que nosotros tenemos tal
autoridad?
Nuestras
interpretaciones no provienen de Dios, provienen de la persona que
interpreta. Por eso es por lo que
nuestras interpretaciones nos han llevado a errores que han resultado en muchas
calamidades, divisiones, sufrimientos, esclavitud, muertes, cruzadas y guerras.
Y nuestra
intromisión interpretativa no es solo algo del pasado. Hoy en día, millones de nosotros
malinterpretamos la Palabra de Dios.
Por ejemplo:
Malaquías 3:10 dice claramente: “y haya alimento
en mi casa.” Ahora sé que todos entendemos el significado
de la palabra “alimento.” Es algo
comestible y la mayoría de nosotros lo disfrutamos a diario. No se necesita una educación para saber lo
qué es el alimento. No se necesita
interpretación. Es una de las primeras
palabras que aprendemos. Sin embargo,
incluso hoy en día, millones de nosotros interpretamos la palabra “alimento” en
Malaquías 3:10 como “dinero”.
Jesús lo dejó
claro cuando dijo: “El que lee, entienda.” Mateo
24:15. ¡Ojo! El que lee; no el pastor, ni el maestro, ni
el profeta.
Por lo tanto, la
Biblia es un libro que debemos entender, no interpretar. No necesitamos actualizarla, porque Dios es
el mismo ayer, hoy y por los siglos. No
se requieren cambios al texto, porque ni una jota ni
una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. (Mateo
5:18) No se necesita ningún mediador que
tome el lugar del que lee. No necesitas
un par de anteojos sagrados para percibirla.
No es necesario decodificar un mensaje secreto. No es necesario salir y comprar el último
libro sobre interpretación bíblica para entenderla.
E incluso si un
ángel desciende hasta nosotros del cielo y nos trae una nueva interpretación de
la Biblia, que ese ángel sea anatema.
Ahora, lo que se
requiere de nosotros es obedecer la sencilla instrucción de Dios...
“El
que lee, entienda.”
Sencillo, lee y
entiende. Y si yo tuviera que añadir
algo a eso, diría, disfruta.
Gracias por
escuchar. Hasta la próxima, recuerde
que, Dios le ama a usted, no a su dinero.
Dios los bendiga.
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